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lunes, 4 de marzo de 2013

Laberintos

Me conformaría con un par de abrazos bajo un cielo de lluvia o con compartir una de esas jarras de cerveza que sirven en el bar del futbolín iluminado por una lámpara roja. Me bastaría con que entendieras lo que quiero decir, pero aquí no tengo espacio para expresar con normalidad lo que siento y el teléfono al que tienes que responder cuando te llamo está girando sobre balda superior de la estantería de mi habitación, tan lejana como tú ahora mismo.

Soportar el peso de los propios errores es mucho más duro que cargar con los del resto y me duelen los hombros. Eso no altera el deseo de llenar tu ausencia con una presencia perpetua a mi lado, la tuya, enseñándome a desenredar los nudos que invento por miedo a que descubras lo que encierro. Me conformaría con otro encuentro en un andén lleno de gente vacía de vida y con tu luz formando una alumbrado de colores vivos sobre sus grises pensamientos.

Pero lo que me rodea esta tarde es un brumoso pasado en una ciudad que cada vez me es más ajena, repleta de personas que me hablan de cosas que no termino de entender, con un destino más incierto que el mío. El tiempo parece no avanzar aquí y temo acabar perdida por los pasillos que conforman este entramado si decido permanecer un día más encerrada entre sus laberínticos muros.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Cuenta a cero


Ahora que la niebla se ha ido y empieza a clarear, ahora que llega a su fin un año bien cargadito de mierda es cuando comienzo a entender que lo único a lo que me he dedicado estos últimos meses ha sido a ocupar mi cabeza con causas ajenas para no tener que resolver las propias.

No volveré a dar la cara por quien me ofrece la espalda. Descubrir que eres de cobre, frágil y maleable, para quien consideraste oro es duro, pero más duro es intentar alcanzar a nado a quien se deja arrastrar por la corriente.

Si bien es cierto que ha sido un año difícil, me ha servido para aprender algunas cosas. La soledad es el tiempo que transcurre mientras esperas una buena noticia, una bala de oxígeno en la oscuridad o un abrazo en una sala de espera; la paciencia es más extensa de lo que creía pero su fin desata tempestades endureciendo palabras que, de otro modo, habrían sido cercanas o amables. También tú deberías aprender que la amabilidad sin retorno se convierte en ira.
He aprendido que tomar el riesgo de atravesar el puente que nos separaba es una de las mejores cosas que he podido hacer, gracias por demostrarme que las noches también pueden medirse en besos.

Por eso he decidido poner el contador a cero antes del uno de enero, pues ahora me atrevo a mirar a los ojos de la verdad. Puede que la vida siga demostrándome que puede ser tan bella como hija de puta pero ya no me da tanto miedo, ahora soy mucho más capaz de verter los desdenes y los malos gestos al pozo de la rabia injustificada y aprecio un poco más el valor de quien no tiene precio.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Warning sign

Me gustaría hablar de altruismo pero la ficción nunca fue mi fuerte, hace ya tiempo que los actos desinteresados se encuentran en peligro de extinción. Nada nuevo, exceptuando que yo me he dado cuenta de ello esta semana. De sobra es sabido que el hedonismo se ha hecho con la hegemonía de cada muestra de gratuidad que pudiera quedar esparcida entre los dedos de alguna de las personas que nos rodean.
Escribo esto desde la rabia de haber concluido que no hay nadie que no viva desde el egoísmo, el mero hecho de pensar que tal vez yo esté viviendo de esa manera me repugna. La impotencia de no poder escribir sobre el altruismo porque no exista y a mí nunca me haya gustado la ficción me desvela cada noche y me aleja, cada día, un poco más de ti.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Diciembre

Quise ralentizar el tiempo y conseguí pararlo, quise volar un rato y mi cabeza terminó chocando contra el suelo. Por estúpido que pueda parecer, tan sólo quise soñar que las cosas que están pasando dejaban de pasar, volver dos años atrás, tragarme las ideas que no me atrevo a compartir con nadie y enterrar la sensación de que nada de lo que hago merece realmente la pena. Pensé que sería capaz de olvidarme, por un rato, de que hay algo dentro de mí que no me deja llevar una vida tranquila y acabé lloriqueando entre comentarios sin sentido.

Me gusta más el verbo compartir que competir, tal vez por eso nunca he terminado de comprender el daño gratuito ni las malas intenciones, y verdaderamente pienso que cuatro palabras aparentemente ordenadas y sentidas jamás podrán sustituir a un buen abrazo.

Pero a quién quiero engañar, sólo intentaba olvidarme de ti sin darme cuenta de que la solución más eficaz sería ocuparme un poco más de mí.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Blanco sobre negro

Las cosas que no se dicen arañan las gargantas. Llevo días pensando en lo irrelevantes que pueden llegar a resultar las palabras tanto cuando creemos que sobra tiempo para decirlas como cuando no sentimos la necesidad de escucharlas.


Hace dos días te vi en el rostro de otra persona. Llegaste con un gorro de lana gris y una herida en la frente. Me observaste desde sus ojos. Eras tú, juro que eras tú haciendo lo posible de un sueño, acariciando y tratando de alumbrar, aún más, cada uno de los recuerdos que aún no han logrado escapar de un pasado tan cercano como largo. Los veranos en la playa, tu pelo corto de dos colores, un cuadro de dos piedras sobre la arena fina, la cafetería de la estación donde tuve la certeza de que no volveríamos a abrazarnos, no en esta vida, tal vez en otra, si es que eso es posible; y una libertad que jamás olvidaré. Nadie se va nunca del todo, su estela nos sigue durante muchos años.


Entonces, cuando aún podía, no quise decir nada, la cobardía se mide por el número de veces que dejamos morir lo que sentimos. Ahora que ya no soy tan cobarde, no hay tiempo, no contigo, sí con otros a quienes intento transmitir palabras relevantes que aún no lo son pues se creen poseedores de toda la eternidad para escucharlas. Cuando hay tiempo todo importa menos pero pesa más. No esperamos ni deseamos hasta que llega el día en que las circunstancias nos hacen partícipes de su finitud, y es entonces cuando deseamos soltar lastre entre bares y lágrimas, cuando anhelamos que el abrazo no dado venga de otra persona, que la palabra no dicha sea comprendida por quien no está en el deber de hacerlo.

Es, por tanto, el mío, un intento vano de ganar tiemp. Ellos no escuchan, no esperan ni desean, les han enseñado a apretar bien los dientes para no dejar salir palabras que demuestren sentimientos, las mismas que mañana escupirán hacia una pared en blanco, susurrarán al fantasma del pasillo o gritarán hacia un abismo del que tan sólo obtendrán un eco ingrato y burlón.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Benditos malditos

Benditas sean las raras excepciones,
los moratones de los vulnerables,
los labios que aprovechan los rincones,
más olvidados, más inolvidables,
benditos sean, benditos sean.

Los santos milagrosos, los gordos cariñosos,
los locos que se creen Napoleones,
las pálidas lesbianas, los dulces maricones,
los mocos de la gente con ventanas,
los tuertos que no quieren ver visiones,
los muertos que se mueren con las ganas.

Benditos sean los ceros a la izquierda,
los que nacieron en ningún lugar,
los de viva Zapata manque pierda,
las damas que se llaman Soledad,

El sable del sablista, la caries del dentista,
los buenos aires, los malos maridos,
las drogas veniales, la sopa del cocido,
los listos que parecen subnormales,
los que pudieron ser y no han querido,
los descendientes de los animales.

Malditos sean los justos, los sumisos,
los que tiran penaltis de cabeza,
los que para mear piden permiso,
los súbditos del dios de la certeza,

los que adornan las notas de sus hijos,
los probos ciudadanos, los niñatos,
los que follan con red y a plazo fijo,
los canallas que nunca han roto un plato.

Maldita sea la voz de la experiencia
que casi se equivoca a media suma,
la pipa de la paz con la conciencia,
los "oiga, que en mi taxi no se fuma",

los que se mojan poco cuando llueve,
los que sonríen en las fotografías,
los que progresan porque no se mueven,
los de la escandalosa mayoría,
malditos sean, malditos sean.

Benditos sean las rubias calentonas
que se emocionan por pasar el rato,
los tímidos que salen respondonas,
la mancha en la bragueta del beato,
benditos sean, benditos sean

los farias con saliva, los gallos de las divas,
los callos de las piernas de las cojas,
las amapolas rojas, la abuela en San Fermines,
los récords que no salen en los Guiness,
los cínicos que lloran en los cines,
los trévoles de tres o cuatro hojas,

las enfermeras que suben la fiebre,
las tetas de pezón hospitalario,
los gatos de no dan gato por liebre,
los misterios gozosos del rosario,

la novia del torero, los bronquios del torero,
los tristes que se rien de la tristeza,
los ricos sin dinero, los vagos con peraza,
los últimos que llegan los primeros,
los calvos que se quitan el sombrero
ante la dignidad y la belleza.

Malditos sean los tontos con medallas,
los hijos de mamita, los chivatos,
los candidatos (cierra la muralla),
la letra pequeñita del contrato,

los alcahuetes del polvote ajeno,
la diabetes, el sida, los viejos,
los sorbetes de bilis con venero,
los que aplauden al príncipe de hinojos,
los cuentos de las cuentas al contado
los tipos de interés, los finiquitos,
los que jubilan a los jubilados,
los talibanes del último grito,

los que se pasan nunca de la ralla,
los mamporreos de la simetría,
los que exhiben el móvil en la playa,
los que hacen trato con la policía,
malditos sean, malditos sean.

-Joaquín Sabina-

lunes, 26 de noviembre de 2012

Sinsentidos consentidos

Dicen que mi futuro eres tú y yo aún no comprendo el sentido de la vida, que todo lo que tiene solución termina por arreglarse y que lo que es susceptible de empeorar, lo hace. Dicen que todo lo que damos nos es devuelto, que la energía ni se crea ni se destruye pero no veo que nada se transforme.

Me siguen doliendo las mismas cosas y me sigue maravillando tu manera de transmitir optimismo, sigo temiendo depender de algo o de alguien pero sigo deseando hacerlo.
Dejo evaporar las palabras no dichas, me guardo el corazón en ese lugar que ni tú ni yo conocemos hasta que decide escapar hacia ese otro lugar en el que se convierte en algo vulnerable y miserable, a partes iguales, para volver magullado a revolcarse entre las letras que me obliga a escribir.
Querer abarcar mucho es como no amarrar nada y terminar perdiéndose en preguntas sin respuesta es una solución indeseable. Refugiarse en canciones dolorosas y curativas, rebobinar en VHS, aceptar que nunca terminaré de comprender nada, y entender que tener prisa por acabar con lo que aún no ha comenzado es como intentar respirar debajo del agua.

jueves, 22 de noviembre de 2012

José González

Aquel día descubrimos a José González, versionaba "Teardrop" de Massive Attack y discutimos brevemente  acerca de quién interpretaba aquella canción. Shazam nos sacó de dudas, a veces los avances tecnológicos sirven para algo más que para el desencuentro. Era José González.

Dos pacharanes y una cerveza. Risas y ganas de llorar. Palabras optimistas frente a la derrota. Te acercaste a la barra y pediste unos dardos al camarero. Me invitaste a jugar con la intención de entretenerme, pero esos dardos se convirtieron en piedras al tocar mis dedos y comencé a lanzarlos como si la diana fuera la culpable de la carencia de paz en el mundo o de cualquier otro mal, como si al romper alguna de aquellas plumas algo fuera a cambiar. Quise gritar pero no pude. Casi te gano.
Hacía frío, en Palencia siempre lo hace, y el mismo borracho de siempre cruzaba desde la barra hacia el baño sin miedo de ser alcanzado por alguno de nuestros proyectiles en esa noche de guerra; pero, para mí, fue el único momento de tranquilidad en todo el día. El único abrazo, la única sonrisa veraz, chicles sin azúcar cargados de alguna sustancia dulce que nos quitaban el hambre.

Tú no sabes que José González es mitad sueco y mitad argentino. Yo no lo he sabido hasta hoy. ¡Medio sueco! Qué irónica es la vida a veces, qué injusto para ti consolarme. No cabe el agradecimiento entre estas letras.
Esta mañana he estado escuchando canciones de ese hombre, aquel día nos reímos mucho de él, culpemos al pacharán. Suena realmente bien.
Nos vemos en Palencia, prometo lanzar los dardos con total normalidad.




jueves, 15 de noviembre de 2012

Damien Rice- Grey room

But I've still got me to be your open door,
I've still got me to be your sandy shore,
I've still got me to cross your bridge in this storm,
and I've still got me to keep you warm.


miércoles, 10 de octubre de 2012

Soledades

Tal vez sea aquella soledad temprana, que alimentó nuestra imaginación hace tiempo, nuestro punto de encuentro hoy.
Ya entonces sabía mirar detrás de tus ojos, era capaz de ver peces bucear en los océanos de tu niñez, de apreciar un matiz en las sonrisas que rara vez dibujabas, que no tenían los otros niños. Yo ya sabía que tu mundo interior era mucho más extenso que todo lo que nos rodeaba: cuadernos, lápices, pizarras, recreos, balones, peonzas y combas.

Una vez, te cogí la mano y te llevé a mi rincón favorito del patio. Intenté advertirte de lo que podría suceder cuando volviéramos a encontrarnos, pero ni tú supiste escucharme ni yo supe expresarlo. La cuestión es si ahora ya somos mayores, si ahora que he aprendido a expresarme, sabré explicarte lo que yo veía en ti cuando aún no habíamos rozado la pubertad, cuando las clases de inglés estaban patrocinadas por un pájaro que había dibujado nuestra profesora. Recuerdo que hicimos un concurso para ponerle nombre, tú ganaste. Falcon. Es posible que aún guarde el cuaderno donde está dibujado. En ningún momento me extrañó que se le diera el nombre que habías propuesto. Aquella noche se lo conté a mi madre, le dije que eras el niño más inteligente de la clase y que me gustaba el nombre.

Ahora que nos reencontramos es cuando me cuentas lo que ya sabía de ti y me hago la sorprendida. Ahora eres capaz de ver todos esos peces bucear en los océanos de tu juventud, de apreciar un matiz en las sonrisas, que rara vez esbozas, que no tienen otros jóvenes. Por fin te has dado cuenta de que tu mundo interior es mucho más extenso que lo que nos rodea: rutina, trabajos mal remunerados, fiestas, resacas, desconfianza y hastío.
Tal vez sea esta soledad mediana, que alimenta nuestra imaginación hoy, nuestro punto de encuentro mañana

viernes, 21 de septiembre de 2012

Los amores imposibles- Dario Jaramillo

Qué ternura encontrarte, viejo amor imposible,
qué dulce conocerte después de que el olvido
hizo más imposible nuestro amor imposible.
Nunca tú supiste el amor que te tuve:
entonces escuchaba con tu fantasma un vals
y conocía el asombro de mirar tus pestañas
y, sin tú darte cuenta, mi alma cabía completa
en tu labio inferior.
No creas que había fotos.
Era la presencia real que sólo poseen los amores imposibles.
Nada de esto te dije cuando me dio tanto gusto
que alguien nos presentara sin saber lo que hacía,
acercarme a tu ternura que ahora no invento.
Nada de esto te dije.
Esas ridiculeces no se dicen.
Los amores imposibles son los más ridículos amores.
Contigo no me equivoqué cuando te amaba,
pero ya no te amo.
Un beso en la mejilla.
"Volveremos a vernos".

martes, 4 de septiembre de 2012

Septiembre

Yo escribo sobre ti desde antes de conocerte y seguiré haciéndolo aún cuando crea haberte olvidado.
Tú no tienes nombre pero sí un puñado de palabras, no sabes lo que me cuesta mantener la mirada sobre unos ojos desconocidos y apareces cuando el resto deja de existir. Escribes sobre mí pero no lo sabes, no mientes pero dueles, abrazas como nadie pero actúas como todos.

Yo te espero leyendo, apoyada en el árbol que aún no conoces, bajo la esperanza que derraman sus ramas, con los puños cerrados y el corazón contento.
Me quitarás el disfraz y te taparé los ojos. Te quedarás con las ganas de parar el ascensor porque seré yo quien lo haga y amenazarás con marcharte cada vez que el corazón quiere salirse de tu estómago.

Viviremos en un mundo que ninguno imaginamos.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Simple song



martes, 28 de agosto de 2012

Massive attack

Voy a nadar todo lo que te echo de menos, voy a correr muy deprisa, cuesta arriba, hasta dejar atrás las cosas que nunca te dije. Voy a hacerme fuerte, aumentaré progresivamente las flexiones de olvido, los estiramientos de las huellas neuronales que no me han dejado salir de tu radar.
Habrá tardes que me dé por bucear en los recuerdos de un tiempo en que quise ser más lista que mi subconsciente, voy a cargar cada músculo de mi cuerpo con indiferencia al peso.

Soy consciente de que vendrán días de dolor de corazón, de contracturas de nostalgia y esguinces de soledad no deseada. Un masaje de cariño y el calor de la gente que está conmigo hará que todo sea nada, que llegues a desaparecer de un camino que jamás debiste haber pisado.

domingo, 26 de agosto de 2012

Veneno

Escribo sobre lo que me pasa y lo que no, sobre lo que fue y lo que pudo haber sido, sobre ti, sobre ella y sobre el que no volvimos a ver. Escribo para bien y para mal, para desahogarme y encabronarme, para crear y destruir. Escribo sobre héroes y villanos, princesas y rameras, niños y ancianos. Sobre el frío de Palencia, la soledad madrileña y los veranos en Quintana. Sobre lo que sudo y lo que lloro, lo que río y lo que escondo. Pienso que escribir es más fácil que hablar mirándote a los ojos y que las palabras fluyen de manera más sencilla cuando consigo olvidarme un poco de ti.

No confío en la gente que no piensa en la muerte, pero tampoco en quien no sonríe. Me dan tanto miedo las ratas como los hombres que no dejan de apretarse el nudo de la corbata. Me enamoro de manera tan aleatoria que puede llegar a darme asco quien debería ser amado y puedo llegar a amar a la persona más asquerosa.

Tengo tantas ganas de verte como de olvidarte, prefiero las ojeras justificadas a las noches de sueños vacíos, y llorar sola a que no me abracen de verdad.

jueves, 23 de agosto de 2012

Einmal ist keinmal


- Y tú ¿en qué crees?
- Yo creo en ti, por encima de todas las cosas.
































miércoles, 15 de agosto de 2012

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miércoles, 1 de agosto de 2012

Pause

No he vuelto a encender la vela que ardía al lado de la tele y nadie se ha atrevido a coger ni una fragmento más de la gallina de chocolate que alguno de nosotros rompió sobre la mesa aquella tarde, temerosos de que algo pueda volver a torcerse por mover alguno de los elementos que ese día acompañaron al cambio de rumbo de nuestros sueños, el pensamiento fantástico es así. Cuando las cosas van bien olvidamos la permanente idea de lo efímero. Nunca quise que se rompiera nada, jamás pensé que fueras a hacerlo tú, de haberlo sabido no habría dejado que nadie tocase ese ave de cacao, dios sabe a qué porcentaje.

lunes, 23 de julio de 2012

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No fui porque jamás pensé que hacerlo fuera a cambiar algo. Verte podría haberme hecho olvidar el recuerdo de un  viaje en silencio, de unos brazos abiertos y dos cuerpos sobre la nieve de febrero a nivel del mar. No suelo buscar un fin cuando actúo, no creo que atándome el cordón no vaya a tropezar, no fui a verte ni volveré a hacerlo nunca porque no quiero que salgas de mis pensamientos.
La espiral de esperar lo que no debe ser esperado ha caído en el agujero negro que se esconde tras tus ojos y no seré yo quien vuelva a intentar sacar nada de ese pozo lleno de malas intenciones. No creo en ti, y a penas  puedo confiar en mis impulsos. No quiero verte, no quiero olerte, ni tocarte. No quiero oír nada que tenga que ver con tu hipócrita vida, construida sobre los cimientos de la mentira. Me he cansado de todo, de nada, de decir que no cuando es que sí, del sí cuando debería decir que no, de que no quieras escuchar lo que tengo que decir porque te de pavor tomar conciencia de una verdad que ya conoces. No tengas tanto miedo porque este río no volverá a llegar al mar.

domingo, 22 de julio de 2012

Zahara



"Hace tanto que perdí la calma, que encontré la rabia esperando. No tenía ninguna prisa, sería una orgía en el barro. Bájame el pantalón, saca el hambre atroz, escúpeme en la pena, me enseñaste una vez que el dolor es mejor si genera violencia. 
Tú, que no tienes la culpa de ser como tú, que no rompiste un plato, querías jugar. Quisiera reventarte bajo mis pies, quisiera volarte la tapa de los sesos, bañarme con tu sangre, beberme tus excesos, no dejaré que nadie te salve del infierno. 
Pedirán perdón los que crean que merecen absolución.
Tus noches únicas van de la mano de mis noches turbias, no hay dignidad en tu forma de mirarme. Quisiera poder ponerte encima de la mesa, quitarte el uniforme, abrirte bien las piernas, las cartas boca arriba, mis manos en tu lengua 
Pedirán perdón los que crean que merecen absolución.
Pedirás perdón pero nunca tendrás mi absolución."