jueves, 26 de julio de 2012
lunes, 23 de julio de 2012
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No fui porque jamás pensé que hacerlo fuera a cambiar algo.
Verte podría haberme hecho olvidar el recuerdo de un viaje en silencio, de unos brazos abiertos y dos cuerpos sobre la nieve de febrero a nivel del mar. No suelo buscar un fin cuando actúo, no creo que atándome el cordón no vaya a tropezar, no fui a verte ni volveré a hacerlo nunca porque no quiero que salgas de mis pensamientos.
La espiral de esperar lo que no debe ser esperado ha caído en el agujero negro que se esconde tras tus ojos y no seré yo quien vuelva a intentar sacar nada de ese pozo lleno de malas intenciones. No creo en ti, y a penas puedo confiar en mis impulsos. No quiero verte, no quiero olerte, ni tocarte. No quiero oír nada que tenga que ver con tu hipócrita vida, construida sobre los cimientos de la mentira. Me he cansado de todo, de nada, de decir que no cuando es que sí, del sí cuando debería decir que no, de que no quieras escuchar lo que tengo que decir porque te de pavor tomar conciencia de una verdad que ya conoces. No tengas tanto miedo porque este río no volverá a llegar al mar.
domingo, 22 de julio de 2012
Zahara
"Hace tanto que perdí la calma, que encontré la rabia esperando. No tenía ninguna prisa, sería una orgía en el barro. Bájame el pantalón, saca el hambre atroz, escúpeme en la pena, me enseñaste una vez que el dolor es mejor si genera violencia.
Tú, que no tienes la culpa de ser como tú, que no rompiste un plato, querías jugar. Quisiera reventarte bajo mis pies, quisiera volarte la tapa de los sesos, bañarme con tu sangre, beberme tus excesos, no dejaré que nadie te salve del infierno.
Pedirán perdón los que crean que merecen absolución.
Tus noches únicas van de la mano de mis noches turbias, no hay dignidad en tu forma de mirarme. Quisiera poder ponerte encima de la mesa, quitarte el uniforme, abrirte bien las piernas, las cartas boca arriba, mis manos en tu lengua
Pedirán perdón los que crean que merecen absolución.
Pedirás perdón pero nunca tendrás mi absolución."
miércoles, 18 de julio de 2012
El amenazado- Jorge Luis Borges
"Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente,
ya el hombre se levanta a la voz del ave,
ya se han oscurecido los que miran por la ventana,
pero la sombra no ha traído la paz".
miércoles, 6 de junio de 2012
Cínicamente muertos
¿Cuántas personas estarán sentadas en este momento delante de una taza de café sin poder dar un solo trago, sin atreverse a mover una mano por miedo a que todo se desmorone ante sus ojos? ¿Cuántos estómagos se encogerán mientras yo escribo estas palabras, cuántos niños nacerán, cuántas personas dejarán de existir? Alguien estará cumpliendo un sueño, o rompiendo otro, ajeno tal vez. Habrá quien esté dando un primer beso y quien esté derramando una lágrima por no poder dar el último. Alguien se habrá reencontrado con su pasado y alguien estará despidiéndose de su futuro. Habrá quien haga cola en el INEM y quien estrene un trabajo mal remunerado. En algún lugar será la hora del café, en otro la de irse a dormir. Yo pensaré en ti y tú pensarás en otra. Algún niño estará dando su primer paso, algún anciano el último. Una mujer sonreirá sin ganas al hombre del que algún día se enamoró. Él se duchará antes de acostarse temiendo que el aroma de la carne ajena pueda llegar a su nariz. Ella lo percibirá pero seguirá sin decir nada.
Habrá quien salga de un coma y quien esté entrando en ese desconocido estado de suspenso. Un niño estará comiendo un una hamburguesa doble con patatas y refresco gigante mientras otro se muere de hambre.
Mi vida seguirá un camino cada vez más lejano al tuyo, y nada de esto llegará a ser del todo bueno o malo, tan sólo será la consecuencia inmediata de lo que implica estar cínicamente muertos.
Habrá quien salga de un coma y quien esté entrando en ese desconocido estado de suspenso. Un niño estará comiendo un una hamburguesa doble con patatas y refresco gigante mientras otro se muere de hambre.
Mi vida seguirá un camino cada vez más lejano al tuyo, y nada de esto llegará a ser del todo bueno o malo, tan sólo será la consecuencia inmediata de lo que implica estar cínicamente muertos.
lunes, 21 de mayo de 2012
Moby-lizada
Después de este último mes, de todas las horas de conversación lejana, las de cercana también, del llanto que no has escuchado pero has sabido calmar, de las sonrisas que no me has visto esbozar cada vez que me has demostrado que el lado amable de la vida sigue existiendo, después de los detalles, tus detalles; de la locura transitoria, del no-arrepentimiento, de los ratos de cansancio y ansiedad, de haber sido capaz de cargarme de energía para afrontar lo que venga, de los tratos por cumplir. Antes del resto, después de todo, hoy sólo puedo decir gracias.
viernes, 6 de abril de 2012
jueves, 5 de abril de 2012
Mañana en la batalla piensa en mí
Os transcribo unas líneas del último libro que he leído, de Javier Marías: “Mañana en la batalla piense en mí”; a su vez, rescatadas de "Ricardo III" de William Shakespeare:
“Mañana en la batalla piensa en mi, y caiga tu espada sin filo. Mañana en la batalla piensa en mí, cuando fui mortal, y caiga herrumbrosa tu lanza. Pese yo mañana sobre tu alma, sea yo plomo en el interior de tu pecho y acaben tus días en sangrienta batalla. Mañana en la batalla piensa en mí, desespera y muere“.
martes, 3 de abril de 2012
Mentira
Nunca sabrá lo que fue porque no entiende lo que ocurrió. Tan sólo llegará a admitir que pasó todo aquel tiempo llenando espacios vacíos de sueños malogrados, de tiempos muertos y besos al aire; que lo peor podría haber pasado pero lo mejor no llegó a suceder.
No es fácil dejar al aire cierto grado de insatisfacción contenido, el orgullo siempre gana, pero la mentira no cambia, no torna a verdad, aun cuando queramos que así sea e intentemos disfrazarla de sinceridad para despistar las sospechas de los que nos escucharán contarla. La mentira es lo más verdadero que escondemos, nuestro hilo conductor, un triste secreto, el lugar donde lo que pudo haber sido fue a morir.
Con el tiempo se transforma en un recuerdo que tal vez lleguemos a olvidar. Si bien es cierto que es difícil olvidar lo que se nos ha encomendado esconder también sucede que los años dibujan la mentira más ajena, más irreal, pero no más verdadera. La mentira camina pero no corre, susurra pero no grita, duele pero no mata. Tiene nombre y apellidos, día, lugar y miedo. Puede destruir o liberar, esconde lo que no queremos compartir con nadie, lo que haría de nosotros personas diferentes a los ojos de los que creen saber la verdad, la mentira que les hemos contado.
No es fácil dejar al aire cierto grado de insatisfacción contenido, el orgullo siempre gana, pero la mentira no cambia, no torna a verdad, aun cuando queramos que así sea e intentemos disfrazarla de sinceridad para despistar las sospechas de los que nos escucharán contarla. La mentira es lo más verdadero que escondemos, nuestro hilo conductor, un triste secreto, el lugar donde lo que pudo haber sido fue a morir.
Con el tiempo se transforma en un recuerdo que tal vez lleguemos a olvidar. Si bien es cierto que es difícil olvidar lo que se nos ha encomendado esconder también sucede que los años dibujan la mentira más ajena, más irreal, pero no más verdadera. La mentira camina pero no corre, susurra pero no grita, duele pero no mata. Tiene nombre y apellidos, día, lugar y miedo. Puede destruir o liberar, esconde lo que no queremos compartir con nadie, lo que haría de nosotros personas diferentes a los ojos de los que creen saber la verdad, la mentira que les hemos contado.
jueves, 8 de marzo de 2012
Get back
No podemos calcular en qué momento vamos a dejar de pensar en una persona, lo percibimos mucho después. Tal vez una mañana de junio, mientras leemos una absurda noticia en el periódico y los rayos del sol ya han calentado nuestro zumo de naranja, fijamos la vista en la ventana, - qué sucios están los cristales, debería limpiarlos. Hoy no, tengo mucho qué hacer y en la radio han dicho que mañana lloverá. La semana que viene aprovecho, cuando Paco se vaya de congreso a Sevilla - y entonces, justo entonces, cómo cualquier otro pensamiento intrascendente, llega ese que trae consigo la desazón que consumirá la energía que nos ha dado el café -¿cuándo dejé de pensar en esa persona?-.
Jamás sabremos con certeza qué día decidió terminar el olvido con esa ficticia presencia que tanto tiempo nos acompañó en nuestra casa, nuestro coche o nuestra cama. ¿Cuándo desapareció esa sombra que se sentaba al otro lado del sofá, que nos compró un helado cuando éramos niños, nos besó al lado del río mientras el resto del pueblo dormía, o nos llamó "mamá"; de nuestro lado? Nos estremece que lo imprescindible se haya tornado tedioso y vulgar, nos avergüenza haber permitido que esa presencia, que un día fue real y luego pasó a ser fingida, se haya evaporado. Otras veces, sentimos cierta culpa sucesiva al alivio de habernos librado, por fin, de esas horas de insomnio no merecido, lágrimas no recogidas y esperas sin reencuentro.
Celebramos, pues, que dicho espectro nos haya devuelto el libre albedrío, haber soltado el lastre que supone perder el tiempo intentando retener en nuestra memoria los retazos de un recuerdo que se fue sin avisar.
Jamás sabremos con certeza qué día decidió terminar el olvido con esa ficticia presencia que tanto tiempo nos acompañó en nuestra casa, nuestro coche o nuestra cama. ¿Cuándo desapareció esa sombra que se sentaba al otro lado del sofá, que nos compró un helado cuando éramos niños, nos besó al lado del río mientras el resto del pueblo dormía, o nos llamó "mamá"; de nuestro lado? Nos estremece que lo imprescindible se haya tornado tedioso y vulgar, nos avergüenza haber permitido que esa presencia, que un día fue real y luego pasó a ser fingida, se haya evaporado. Otras veces, sentimos cierta culpa sucesiva al alivio de habernos librado, por fin, de esas horas de insomnio no merecido, lágrimas no recogidas y esperas sin reencuentro.
Celebramos, pues, que dicho espectro nos haya devuelto el libre albedrío, haber soltado el lastre que supone perder el tiempo intentando retener en nuestra memoria los retazos de un recuerdo que se fue sin avisar.
viernes, 2 de marzo de 2012
jueves, 9 de febrero de 2012
-.-
Puedo quedarme aquí todo el tiempo y esperar a que vuelvas o seguir caminando para que no me atrapes más veces. Puedo decirte lo que no pienso y seguir sintiendo lo que no digo, abrazarte con fuerza y arañar tu esperanza. Puedo ser más lista que tú si consigo olvidarte, recurrir a cerilla y gasolina para ver arder una historia más muerta que viva. Nadie recordará habernos visto por Gran Vía, nadie sabrá que cruzamos Madrid andando un día.
Y tú podrás decir que ya lo sabías, que son tonterías, que nadie consigue atravesar tu escudo, que las heridas que un día sangraron han hecho callo, que no te quemarás ni morirás asfixiado porque te crees un ser supremo. Pero ambos sabremos que el vacío y la tristeza son esos amigos que siguen tus pasos, aunque jamás llegues a reconocer haber llorado al verles las caras, aunque niegues que juegas con las personas por no saber amarlas.
Y tú podrás decir que ya lo sabías, que son tonterías, que nadie consigue atravesar tu escudo, que las heridas que un día sangraron han hecho callo, que no te quemarás ni morirás asfixiado porque te crees un ser supremo. Pero ambos sabremos que el vacío y la tristeza son esos amigos que siguen tus pasos, aunque jamás llegues a reconocer haber llorado al verles las caras, aunque niegues que juegas con las personas por no saber amarlas.
miércoles, 8 de febrero de 2012
Las horas
"Quizás sería maravilloso decir que te arrepientes, ¿pero acaso puedes arrepentirte cuando no hay alternativa? Nadie va a perdonarme".
miércoles, 1 de febrero de 2012
"Por ti lo haría mil veces"
Hay personas sobre las que no puede escribirse mucho, no porque no haya cosas que decir sino porque no siempre se encuentran palabras que puedan explicar lo que significan para nosotros o porque la sinceridad, hoy en día, suele pagarse cara.
Es una pieza sin la que mi puzzle no podría terminarse y cada día estoy más segura de que apareció para hacerme ver cosas que antes no veía, para evitar que perdiera la fe en lo que hacía cuando hubo gente que quiso hacerme dudar de mi capacidad; y para prevenir que, en ningún momento, me traicionase.
Me ha demostrado que la amistad no siempre tiene edad y me ha dado consejos desde la experiencia de quien ha vivido veinte años más que yo. Es fuerte y diferente, no le hacen falta focos para brillar ni alas para volar. Un modelo de superación, mi ejemplo a seguir.
Si sufre, yo sufro, y si podemos repartir la pena para que pese menos, lo haremos.
Hoy la escribo para que recuerde que las oportunidades no se extinguen por muchos golpes que la vida nos quiera dar, y para que sepa que tiene mi mano tendida al otro lado del dolor.
Es una pieza sin la que mi puzzle no podría terminarse y cada día estoy más segura de que apareció para hacerme ver cosas que antes no veía, para evitar que perdiera la fe en lo que hacía cuando hubo gente que quiso hacerme dudar de mi capacidad; y para prevenir que, en ningún momento, me traicionase.
Me ha demostrado que la amistad no siempre tiene edad y me ha dado consejos desde la experiencia de quien ha vivido veinte años más que yo. Es fuerte y diferente, no le hacen falta focos para brillar ni alas para volar. Un modelo de superación, mi ejemplo a seguir.
Si sufre, yo sufro, y si podemos repartir la pena para que pese menos, lo haremos.
Hoy la escribo para que recuerde que las oportunidades no se extinguen por muchos golpes que la vida nos quiera dar, y para que sepa que tiene mi mano tendida al otro lado del dolor.
lunes, 30 de enero de 2012
Repeat
Que me juzgues por algo que no he hecho no cambia lo que eres. Intenta esconderte, sigue jugando al despiste y terminarás perdiendo lo que intentas conseguir. Está muy bien eso de conducir hacia ninguna parte, pero es muy duro que no haya nadie esperando tu regreso. Es muy diferente a no llegar a encontrarse entre una multitud. No tiene nada que ver abrir los ojos para mirarte que cerrarlos por preferir el sueño a la vigilia.
Pensar que la historia podría repetirse resulta aterrador y aferrarse al miedo puede que sea la mejor opción. O saltar sin red. O envolverse en ella y no salir jamás.
Pensar que la historia podría repetirse resulta aterrador y aferrarse al miedo puede que sea la mejor opción. O saltar sin red. O envolverse en ella y no salir jamás.
miércoles, 25 de enero de 2012
Esa luna color de viejo saxofón- Luis García Montero
Esa luna color de viejo saxofón
me retendrá en París.
Esa luna color de vieja mariposa,
de alma vieja buscando sobre el viento
ojos para mirar el fin de siglo,
gatos que son las dudas de la noche.
Tiéndete junto a mí. Despierta en la memoria
esa inquietud que guardan los que acaban de amarse,
la imperceptible prisa de los labios
que buscaron un cuello donde apoyar su aliento.
Y déjame mirarte, frente a frente,
con estos mismos ojos orientales
que utiliza el amor para observamos.
me retendrá en París.
Esa luna color de vieja mariposa,
de alma vieja buscando sobre el viento
ojos para mirar el fin de siglo,
gatos que son las dudas de la noche.
Tiéndete junto a mí. Despierta en la memoria
esa inquietud que guardan los que acaban de amarse,
la imperceptible prisa de los labios
que buscaron un cuello donde apoyar su aliento.
Y déjame mirarte, frente a frente,
con estos mismos ojos orientales
que utiliza el amor para observamos.
lunes, 23 de enero de 2012
Sunset Park- Paul Auster
Tangibilidad. Esa es la palabra que más utiliza cuando discute sus ideas con sus amigos. El mundo es tangible, afirma. Los seres humanos son tangibles. Están dotados de cuerpo, y como el cuerpo siente el dolor y padece la enfermedad y experimenta la muerte, la vida humana no ha cambiado ni un ápice desde el comienzo de la humanidad.
Sí, el descubrimiento del fuego dio calor al hombre y acabó con la dieta de carne cruda; la construcción de puentes le permitió cruzar ríos y corrientes sin mojarse los dedos de los pies; la invención del aeroplano hizo posible que saltara océanos y continentes mientras creaba fenómenos nuevos como el desfase horario y la proyección de películas durante el vuelo: pero aunque el hombre haya cambiado el mundo circundante, el hombre mismo ni ha cambiado. Los hechos de la vida son constantes. Vivimos y después morimos. Nacemos del cuerpo de una mujer, y si logramos sobrevivir a nuestro nacimiento, nuestra madre debe alimentarnos y cuidarnos para garantizar que sigamos viviendo, y todo lo que ocurre entre el momento del nacimiento y la muerte, toda emoción que nos embargue, todo arrebato de ira, toda oleada de deseo, todo acceso de llanto, todo ataque de risa, todo lo que sintamos a lo largo de nuestra vida también habrán de haberlo sentido todos los que vinieron antes de nosotros, ya sean cavernícolas o astronautas, ya habitemos en el desierto de Gobi o en el Círculo Polar Ártico
Sí, el descubrimiento del fuego dio calor al hombre y acabó con la dieta de carne cruda; la construcción de puentes le permitió cruzar ríos y corrientes sin mojarse los dedos de los pies; la invención del aeroplano hizo posible que saltara océanos y continentes mientras creaba fenómenos nuevos como el desfase horario y la proyección de películas durante el vuelo: pero aunque el hombre haya cambiado el mundo circundante, el hombre mismo ni ha cambiado. Los hechos de la vida son constantes. Vivimos y después morimos. Nacemos del cuerpo de una mujer, y si logramos sobrevivir a nuestro nacimiento, nuestra madre debe alimentarnos y cuidarnos para garantizar que sigamos viviendo, y todo lo que ocurre entre el momento del nacimiento y la muerte, toda emoción que nos embargue, todo arrebato de ira, toda oleada de deseo, todo acceso de llanto, todo ataque de risa, todo lo que sintamos a lo largo de nuestra vida también habrán de haberlo sentido todos los que vinieron antes de nosotros, ya sean cavernícolas o astronautas, ya habitemos en el desierto de Gobi o en el Círculo Polar Ártico
viernes, 20 de enero de 2012
Plaf
No llegó a conocerme. De vez en cuando, creyó adivinar lo que sentía, imaginó ser un elemento indispensable para una vida que avanzaba con más pena que gloria. Intentó parecer diferente, recitó poemas, y nombró a artistas y pintores de los que nada sabe. Habló de grupos que no se habían formado y de películas que aún tenían que rodarse.
Tal estupidez no llegó a causar en mí más que una mezcla de fascinación y lástima, paradójicamente, difíciles de diferenciar.
Nunca supo que yo me había hecho fuerte, que mi sorpresa y mi interés desaparecían en cuestión de horas ni que, de todo lo que dijera, me creería la mitad. No entendió mis malas caras ni mis silencios prolongados, pero la mayoría de las veces tampoco yo fui capaz de discernir por qué me comportaba así.
Por increíble que parezca, en alguna ocasión llegué a arrepentirme de no haber apostado por algo en lo que no creía. Llegué a pensar que, con tiempo, podría llegar a creer. Pero no soñaba, y sin sueños no puedes pretender volar conmigo.
Tal estupidez no llegó a causar en mí más que una mezcla de fascinación y lástima, paradójicamente, difíciles de diferenciar.
Nunca supo que yo me había hecho fuerte, que mi sorpresa y mi interés desaparecían en cuestión de horas ni que, de todo lo que dijera, me creería la mitad. No entendió mis malas caras ni mis silencios prolongados, pero la mayoría de las veces tampoco yo fui capaz de discernir por qué me comportaba así.
Por increíble que parezca, en alguna ocasión llegué a arrepentirme de no haber apostado por algo en lo que no creía. Llegué a pensar que, con tiempo, podría llegar a creer. Pero no soñaba, y sin sueños no puedes pretender volar conmigo.
lunes, 16 de enero de 2012
jueves, 12 de enero de 2012
Poker de ases
Me encontró sin buscarme, pero no debí haberle buscado para no perderme. El error del enamorado es dejarse ver demasiado, arrojar las cartas sobre la mesa antes de empezar la partida. Así nunca se gana.
Se me antojan ajenas las noches de insomnio y taquicardia, las ganas de escaparme contigo a otras ciudades para salvarnos del vacío que trae consigo la rutina, pasar de querer olvidarte a tener que esforzarme para pensar en ti.
El acierto está en no pensar en lo que deberíamos sentir, sino, más bien, en sentir lo que pensamos.
Ni tú ni yo fuimos las primeras, pero la siguiente tampoco será la última. Seguirá vagando en busca de lo que algún día creyó encontrar, el remedio a su vulgar existencia, el rostro que acariciar cada mañana. Seguirá queriendo ser lo que ni tan siquiera llega a aparentar, anhelando protagonizar una película que nunca se llegó a rodar.
Se me antojan ajenas las noches de insomnio y taquicardia, las ganas de escaparme contigo a otras ciudades para salvarnos del vacío que trae consigo la rutina, pasar de querer olvidarte a tener que esforzarme para pensar en ti.
El acierto está en no pensar en lo que deberíamos sentir, sino, más bien, en sentir lo que pensamos.
Ni tú ni yo fuimos las primeras, pero la siguiente tampoco será la última. Seguirá vagando en busca de lo que algún día creyó encontrar, el remedio a su vulgar existencia, el rostro que acariciar cada mañana. Seguirá queriendo ser lo que ni tan siquiera llega a aparentar, anhelando protagonizar una película que nunca se llegó a rodar.
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